Pensemos creativamente
Muy a menudo, oigo a padres que culpan a sus hijos pequeños o adolescentes por su mala conducta, cuando en realidad, la verdadera responsabilidad yace justamente en la educación inadecuada que le dan sus padres. He visto a padres que castigan y regañan a sus niñitos, jovencitos o hijos en edad preescolar, por conductas que tienen origen directo en su ignorancia a la hora de criarlos. Hoy en día, existe una gran cantidad de padres (en aumento, por cierto) que no saben educar correctamente a sus hijos. No se esfuerzan por encontrar información adecuada sobre el desarrollo de los niños y los adolescentes, ni sobre cómo educarlos. El resultado es más distanciamiento entre padres e hijos, más adolescentes que consumen drogas, una mayor adhesión a las pandillas, más violencia, más niños que abandonan la escuela, más delincuencia y depresión.
También he oído a padres que culpan al Congreso por no resolver los problemas de nuestro país, ya sean la crisis de la deuda, la pérdida del empleo o el conflicto internacional. He leído declaraciones de algunos que dicen que como castigo, los pagos de los miembros del Congreso deberían ser retenidos... ¡como si esa fuera una solución! Si esos padres hubieran analizado mejor a los candidatos antes de votarlos, hubiesen podido reconocer sus personalidades autoritarias. Podrían haber previsto la capacidad de estas personas para usar técnicas obstruccionistas, y su inhabilidad para trabajar para lograr un compromiso equilibrado o para gobernar eficientemente.
Cuando se trata de criar a nuestros hijos y de administrar la democracia, ¿quién es realmente responsable?
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CUANDO SUS HIJOS TENGAN UN PROBLEMA, ¿A QUIÉN QUISIERA QUE RECURRAN PRIMERO?
por el Peter Ernest Haiman, Ph.D.
Cuando usted está con sus hijos y algo o alguien lo perturba, ¿les
cuenta cómo se siente? ¿No? ¿Por qué? ¿Alguna
vez habla con sus hijos adolescentes sobre lo preocupado que está por
una decisión que tiene que tomar? ¿Sí? ¡Fabuloso! ¿No? ¿Y
cuál es la razón que le impide hacerlo? ¿Cómo
pretender que los hijos hablen con los padres sobre los sentimientos que los
afligen y los problemas si son los mismos padres los que no hablan sobre sus
propias dificultades en frente de sus hijos?
Las investigaciones afirman que los padres son el modelo de conducta más
importante en la vida de los niños. En lo que respecta a la comunicación
entre padres e hijos, la mayoría de los padres, sin embargo, no usa
esta influencia tan eficazmente como podría. Muy pocos padres son conscientes
de que admitir sus propias vulnerabilidades y debilidades ante sus hijos podría
ser visto por un niño o un adolescente como un símbolo de la
fortaleza de sus padres. La mayoría de los padres siente que,
ante sus hijos pequeños o adolescentes, siempre debe lucir fuerte,
tener razón y no tener ansiedades. Con el tiempo, los jóvenes
ven esta “fachada” como lo que realmente es: el encubrimiento
de temores y debilidades. Más importante aún es que, a los ojos
de un adolescente, esa actitud es vista como falsa y mentirosa. Cuando estos
jóvenes necesitan padres emocionalmente fuertes, resistentes y genuinos
en quienes confiar y con quienes desarrollarse y madurar, sienten que es justamente
con ese tipo de padres con quien no pueden contar. Esta es una de las razones
por las que muchos adolescentes se sienten perdidos o deprimidos, y es entonces
cuando recurren a sus pares o a las drogas.
Los padres deben hablar con sus hijos jóvenes, especialmente con los
adolescentes, sobre la verdad: cada persona tiene sus propios temores, debilidades
y vulnerabilidades. Y cada persona también tiene sus fortalezas. El
hecho de que una persona sea consciente de sus preocupaciones, sus angustias
y sus temores, y sea capaz de hablar acerca de ello, es una fortaleza. Tener
este tipo de sentimientos no es una debilidad. Todas las personas los tienen.
La verdadera debilidad es no ser capaz de hablar abierta y honestamente sobre
ellos.
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