510-665-5513

Envíe un correo electrónico al experto en desarrollo infantil

 

Peter Haiman, Ph.D.

 

Pensemos creativamente

Organizaciones como la National Association for the Education of Young Children (Asociación nacional para la educación de los niños más pequeños), La Leche League (La Liga de la Leche), Attachment Parenting International (Organización para la crianza con apego) y la American Academy of Pediatrics (Academia norteamericana de pediatría), ya no pueden continuar políticamente inactivas. Si bien el propósito de estas organizaciones ha sido fundamentalmente educacional, su naturaleza, en cambio, ha sido mantenerse aisladas. Además, las prácticas de crianza infantil, influenciadas por valores y medios cambiantes, dañan seriamente el desarrollo de los niños.

En el año 1997, escribí "Cooperation Will Make It Happen" (La cooperación lo hará posible), publicado en el Journal of Psychohistory (Diario de psicohistoria). En este artículo describía la erosión de la familia ampliada y las consecuencias que esto trae a los niños y adolescentes, y anunciaba la realización de una reunión de líderes educacionales para crear la Alliance for Children (Alianza a favor de los niños). Aunque la reunión se realizó en Washintgon DC, en el año 1997, y la mayoría de los presentes consideraron que la alianza era fundamental para los niños y el futuro de nuestra democracia, no se llevaron a cabo más reuniones.

En los quince años que han transcurrido, la crianza de los niños en este país se ha vuelto más nociva. Están creciendo menos educados, más violentos, con menos valores humanos, y menos considerados y compasivos con los demás. Nuestros líderes se comportan más violentamente y no pueden cooperar. Es hora de que las organizaciones mencionadas arriba se unan y formen una alianza que mejore las influencias sociales y culturales en la educación de los niños para que la próxima generación

más pensemos creativamente

Crying child
Mås informåcion

Read this page in English
LA INFLUENCIA DE LOS PADRES EN EL LENGUAJE DE SUS HIJOS

por el Peter Ernest Haiman, Ph.D.

La calidad del lenguaje oral que los padres brindan a sus niños y sus bebés tiene una influencia importante en el éxito académico que posteriormente tendrán en la escuela.

La madre es la primera maestra de idiomas que tiene un niño. Las investigaciones muestran que la voz de la madre afecta al bebé mientras está en el útero. Durante las últimas seis semanas de embarazo, un grupo de futuras mamás leyó en voz alta el mismo cuento infantil dos veces al día hasta que sus bebés nacieron. Varios días después del nacimiento, los investigadores pusieron audífonos a cada niño recién nacido y un chupete electrónico en la boca. La frecuencia con que los niños succionaban el chupete cambiaba cuando se les hacía escuchar la grabación de la historia leída por sus mamás cuando ellos aún estaban en el útero. La frecuencia con que los niños succionaban volvió a cambiar cuando la persona que oían en la grabación era una mujer que no conocían. La mayoría de los bebés aprendió a succionar con la misma frecuencia generada al oír a sus madres leyéndoles antes de que nacieran.

La calidad de la relación madre-hijo tiene una influencia importante en la adquisición del lenguaje. Cuando una mamá abraza a su hijo, le sonríe y le habla, provoca en él arrullos, gorjeos y otras expresiones prelingüísticas. La cantidad y el tipo de cariño que se le da a un bebé reflejan la personalidad de la madre. La forma en que una madre siente la maternidad, demuestra si recibe alegremente el nacimiento de su bebé o le teme, y si se siente capaz de cuidarlo. Los sentimientos y la conducta de la madre determinan significativamente el desarrollo lingüístico de sus hijos. Las madres que suelen estar alegres y hablar a sus bebés mientras hacen las tareas habituales facilitarán la adquisición del lenguaje. Por el contrario, las madres que generalmente están preocupadas, indecisas, tensas o calladas mientras interactúan con sus niñitos, podrían causarles retrasos en la adquisición del habla.

Aunque los niños pequeños no puedan hablar, es muy importante que los padres les hablen mientras los alimentan o los visten, les cambian los pañales, juegan o interactúan con ellos. Los estudios demuestran que existe una relación significativa entre la calidad del lenguaje que los niños oyen habitualmente y la calidad del lenguaje que hablarán más adelante. Aunque sean pequeños y no puedan decir ni una palabra, es importante que las madres y los padres usen oraciones completas al hablarles. Si los padres suelen hablar como bebés al dirigirse a sus hijos, el desarrollo del lenguaje se verá obstaculizado.

Cuando los padres hablen a sus niños, bebés y jovencitos en edad preescolar deben usar oraciones complejas. Las oraciones complejas tienen adverbios, adjetivos y frases y cláusulas modificadoras. En vez de decirles “tráeme tu camiseta”, díganles “tráeme tu camiseta roja”. En vez de decirles, “mamá ya va”, díganles “mamá irá contigo en cuanto se seque las manos”. El desarrollo óptimo del lenguaje se fomenta si los padres usan oraciones completas y complejas al interactuar con sus hijos durante los primeros cinco o seis años de vida. Muchos estudios dedicados al desarrollo del lenguaje infantil han demostrado coincidentemente que la forma en que los padres hablan a sus jovencitos determinará el lenguaje de sus hijos y la habilidad que tendrán para comunicarse. El lenguaje, a su vez, moldeará los procesos del pensamiento y la resolución mental de problemas.

Numerosos estudios han derribado otro viejo mito de la educación infantil: “Los niños deberían callarse y dejar hablar a los adultos”.La práctica juega un papel muy importante en el desarrollo de las habilidades lingüísticas de los niños. Los jovencitos que tienen más oportunidades de escuchar y de hablar con adultos serán comunicadores más efectivos y exitosos que aquellos que no gozan de esas oportunidades.

En resumen, los niños que en sus casas están expuestos a un ambiente lingüístico enriquecido y cuyos padres cariñosamente los invitan a hablar serán jóvenes que no solo hablarán con exactitud y claridad, sino que también entenderán lo que sus maestros les digan en la escuela. Las semillas del desempeño académico exitoso han sido bien plantadas en los niños si, desde antes de su nacimiento, han oído a sus padres con oraciones completas y practicado las estructuras de las oraciones complejas modeladas para ellos. Cuando lleguen a la edad escolar esos niños estarán listos para aprender a leer, escribir y pensar usando el idioma, porque estarán familiarizados con él y serán capaces de entender el uso de los patrones de lenguaje enriquecido empleado por los maestros. Estos patrones complejos del lenguaje también son similares a las estructuras de las oraciones que encontrarán en los libros que leen en la escuela.

Referencia:
DeCasper, A. J., & Fifer, W. P. (1980). “Of human bonding: Newborns prefer their mothers' voices”. Science, 208, 1174–1176.



 
 
Peter Ernest Haiman, Ph.D. Derechos de autor ©