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LA INFLUENCIA DE LOS PADRES EN EL LENGUAJE DE SUS HIJOS
por el Peter Ernest Haiman, Ph.D.
La calidad del lenguaje oral que los padres brindan a sus niños y sus
bebés tiene una influencia importante en el éxito académico
que posteriormente tendrán en la escuela.
La madre es la primera maestra
de idiomas que tiene un niño. Las investigaciones
muestran que la voz de la madre afecta al bebé mientras está en
el útero. Durante las últimas seis semanas de embarazo, un grupo
de futuras mamás leyó en voz alta el mismo cuento infantil dos
veces al día hasta que sus bebés nacieron. Varios días después
del nacimiento, los investigadores pusieron audífonos a cada niño
recién nacido y un chupete electrónico en la boca. La frecuencia
con que los niños succionaban el chupete cambiaba cuando se les hacía
escuchar la grabación de la historia leída por sus mamás
cuando ellos aún estaban en el útero. La frecuencia con que los
niños succionaban volvió a cambiar cuando la persona que oían
en la grabación era una mujer que no conocían. La mayoría
de los bebés aprendió a succionar con la misma frecuencia generada
al oír a sus madres leyéndoles antes de que nacieran.
La calidad
de la relación madre-hijo tiene una influencia importante en
la adquisición del lenguaje. Cuando una mamá abraza a su hijo,
le sonríe y le habla, provoca en él arrullos, gorjeos y otras
expresiones prelingüísticas. La cantidad y el tipo de cariño
que se le da a un bebé reflejan la personalidad de la madre. La forma
en que una madre siente la maternidad, demuestra si recibe alegremente el
nacimiento de su bebé o le teme, y si se siente capaz de cuidarlo.
Los sentimientos y la conducta de la madre determinan significativamente el
desarrollo lingüístico
de sus hijos. Las madres que suelen estar alegres y hablar a sus bebés
mientras hacen las tareas habituales facilitarán la adquisición
del lenguaje. Por el contrario, las madres que generalmente están preocupadas,
indecisas, tensas o calladas mientras interactúan con sus niñitos,
podrían causarles retrasos en la adquisición del habla.
Aunque
los niños pequeños no puedan hablar, es muy importante que
los padres les hablen mientras los alimentan o los visten, les cambian los
pañales,
juegan o interactúan con ellos. Los estudios demuestran que existe
una relación significativa entre la calidad del lenguaje que los niños
oyen habitualmente y la calidad del lenguaje que hablarán más
adelante. Aunque sean pequeños y no puedan decir ni una palabra, es
importante que las madres y los padres usen oraciones completas al hablarles.
Si los padres suelen hablar como bebés al dirigirse a sus hijos, el
desarrollo del lenguaje se verá obstaculizado.
Cuando los padres hablen
a sus niños, bebés y jovencitos en edad
preescolar deben usar oraciones complejas. Las oraciones complejas tienen
adverbios, adjetivos y frases y cláusulas modificadoras. En vez de
decirles “tráeme
tu camiseta”, díganles “tráeme tu camiseta roja”.
En vez de decirles, “mamá ya va”, díganles “mamá irá contigo
en cuanto se seque las manos”. El desarrollo óptimo del lenguaje
se fomenta si los padres usan oraciones completas y complejas al interactuar
con sus hijos durante los primeros cinco o seis años de vida. Muchos
estudios dedicados al desarrollo del lenguaje infantil han demostrado coincidentemente
que la forma en que los padres hablan a sus jovencitos determinará el
lenguaje de sus hijos y la habilidad que tendrán para comunicarse.
El lenguaje, a su vez, moldeará los procesos del pensamiento y la resolución
mental de problemas.
Numerosos estudios han derribado otro viejo mito de la
educación infantil: “Los
niños deberían callarse y dejar hablar a los adultos”.La
práctica juega un papel muy importante en el desarrollo de las habilidades
lingüísticas de los niños. Los jovencitos que tienen más
oportunidades de escuchar y de hablar con adultos serán comunicadores
más efectivos y exitosos que aquellos que no gozan de esas oportunidades.
En
resumen, los niños que en sus casas están expuestos a un ambiente
lingüístico enriquecido y cuyos padres cariñosamente los
invitan a hablar serán jóvenes que no solo hablarán con
exactitud y claridad, sino que también entenderán lo que sus
maestros les digan en la escuela. Las semillas del desempeño académico
exitoso han sido bien plantadas en los niños si, desde antes de su
nacimiento, han oído a sus padres con oraciones completas y practicado
las estructuras de las oraciones complejas modeladas para ellos. Cuando lleguen
a la edad escolar esos niños estarán listos para aprender a
leer, escribir y pensar usando el idioma, porque estarán familiarizados
con él y serán
capaces de entender el uso de los patrones de lenguaje enriquecido empleado
por los maestros. Estos patrones complejos del lenguaje también son
similares a las estructuras de las oraciones que encontrarán en los
libros que leen en la escuela.
Referencia:
DeCasper, A. J., & Fifer, W. P. (1980). “Of human bonding: Newborns
prefer their mothers' voices”. Science, 208, 1174–1176.